Detrás de la cámara

Soy Abel López, fotógrafo en Orihuela

Me gustan las fotografías que permiten volver a un momento. Las que abres años después y te recuerdan cómo era alguien, cómo os mirabais o qué sentisteis aquel día.

Quizá por eso sigo disfrutando tanto al abrir la caja de fotografías antiguas de mi familia. Y quizá por eso he terminado dedicándome a crear esos recuerdos para otras personas.

Hoy fotografío bodas, comuniones y sesiones de familia desde mi estudio en Orihuela. Estoy personalmente al frente de los reportajes y me gusta que, antes de contratarme, sepáis quién estará al otro lado de la cámara.

Hablemos de vuestro reportaje
Retrato vertical de Abel López con su cámara en el estudio de Orihuela.
Fotografía de infancia de Abel López conservada entre sus recuerdos familiares.

Cómo empezó todo

De una cámara desechable a las clases de fotografía en el recreo

De pequeño era el que llevaba una cámara desechable o se iba a la piscina con una cámara sumergible. Siempre encontraba algo que fotografiar.

Pero hubo un momento que cambió mi forma de mirar. En el instituto, mi profesor de Historia propuso dar clases de fotografía durante el recreo. Allí estábamos unos pocos, renunciando al descanso para aprender técnica, descubrir fotógrafos y entender lo que podíamos hacer con una cámara.

Tendría catorce o quince años. Mi profesor me prestaba revistas y pequeñas guías para seguir aprendiendo fuera de clase.

Después llegó un concurso de fotografía del instituto. Un amigo de mi hermano me dejó su Olympus, hice las fotografías que quería presentar y gané. Todavía me recuerda que fue gracias a su cámara.

Acabé comprándome aquel mismo modelo. Aún lo conservo.

Formación y trayectoria

Aprender a fotografiar y aprender a mirar

Fotografía Artística y primeros reportajes

Estudié el ciclo superior de Fotografía Artística en la Escuela de Arte y Superior de Diseño de Murcia. Mientras me formaba empezaron a llegar los primeros reportajes: amigos, vecinos y familias que me daban la oportunidad de fotografiar sus comuniones y bodas.

Historia del Arte y laboratorio de conservación

Después cursé el grado en Historia del Arte en la Universidad de Murcia. Quería ampliar mi manera de entender las imágenes, su historia y lo que somos capaces de contar con ellas.

Durante esos años fui alumno interno del departamento y participé, junto a mi profesor, en la puesta en marcha de un laboratorio de investigación fotográfica. Trabajé en digitalización y conservación de fotografías antiguas e impartí talleres de fotografía, procesos del siglo XIX y restauración digital.

Aquella etapa me permitió acercarme de otra manera a algo que ya me interesaba desde niño: conservar las imágenes y las historias que contienen.

Mallorca y el retorno a Orihuela

Mi trayectoria también me llevó al marketing y a la fotografía para empresas. Viví tres años en Mallorca, donde combiné esos trabajos con reportajes sociales y seguí formándome.

Tras ser padres de nuestro primer hijo, mi mujer y yo decidimos regresar a casa. Ya en Orihuela, continué trabajando como fotógrafo y colaborando con compañeros del sector hasta que surgió la oportunidad de hacerme cargo de un estudio.

Ese paso me permitió dar una sede propia al proyecto que llevaba años construyendo.

Abel López trabajando con una fotografía de archivo en un laboratorio de conservación.

Mi forma de trabajar

No necesitáis saber posar

Una de las cosas que más escucho antes de una sesión es que alguien no se ve bien en las fotografías o no sabe qué hacer delante de la cámara. Mi trabajo también consiste en ayudar con eso.

A veces empezamos paseando, porque moverse ayuda a relajarse. Otras veces hago una fotografía que sé que puede funcionar y os la enseño: ver que estáis saliendo bien cambia mucho la manera de afrontar el resto de la sesión.

Con los niños intento conectar desde el humor, la paciencia y el juego. Si necesitan indicaciones, les doy una estructura sencilla. Cuando se sienten cómodos y empiezan a mostrarse como son, les dejo espacio.

En una boda preparo y oriento lo necesario para aprovechar la luz y el lugar, procurando que podáis vivir lo que está ocurriendo. No quiero convertir vuestro día en una sucesión de instrucciones.

Que después me digáis que habéis estado cómodos, que os habéis divertido o que he tenido paciencia es una de las partes más gratificantes de este trabajo.

Abel López fotografiando la floración de los melocotoneros en Cieza.

Las fotografías que busco

Que reconozcáis vuestro día cuando volváis a verlo

Busco naturalidad, una luz cuidada y fotografías que tengan sentido para quienes aparecen en ellas.

Intento resolver la imagen desde la cámara. Después, la edición me permite terminar de cuidar el color, la exposición y los detalles, manteniendo un resultado limpio y coherente.

Me interesa que los colores os recuerden lo que vivisteis y que la fotografía conserve la sensación de aquel momento.

Quiero que sepáis qué podéis esperar al elegirme: una forma de fotografiar y de terminar las imágenes que podáis reconocer en mis reportajes.

Un oficio que me tomo en serio

Me siento un artesano de la fotografía

Para mí, hacer bien este trabajo significa cuidar todo lo que lo rodea: preparar la sesión, llegar a tiempo, acompañaros durante el reportaje, seleccionar y editar con atención y entregar el trabajo como hemos acordado.

La fotografía tiene una parte creativa que disfruto mucho. También tiene una responsabilidad: habéis confiado en mí para conservar algo importante.

Me importa cumplir y que el resultado esté a la altura de esa confianza.

Cuando una cobertura necesita vídeo o más profesionales, cuento con colaboradores. Yo sigo estando personalmente al frente del reportaje fotográfico.

Mi casa, Orihuela

Fotografiar a familias con las que comparto raíces

Soy de Orihuela, como mis padres y mis abuelos. Mi familia ha estado vinculada al comercio de la ciudad durante generaciones. De niño nos mudamos a La Murada y después estudié en el instituto Gabriel Miró.

Aquí están mis raíces y muchas de las personas a las que he ido fotografiando con los años.

Hay familias a las que he acompañado en distintas etapas: bodas, bautizos, comuniones y otras celebraciones. Incluso he fotografiado la comunión de alguien y, años después, su boda.

Volver a encontrarme con esas personas, ver crecer a sus hijos y que vuelvan a confiar en mí me hace sentir parte de una historia que continúa.

Abel López junto a su familia.

Fuera del estudio

Primero papá. Después, fotógrafo.

Soy una persona muy familiar. Me gusta compartir tiempo con mi mujer, jugar con mis hijos y hacer cosas juntos.

Ser padre también influye en cómo acompaño a las familias que vienen al estudio. Entiendo que los niños necesitan su tiempo, que cada uno tiene su carácter y que los recuerdos de estas etapas acaban teniendo un valor difícil de explicar hasta que pasan los años.

Disfruto siendo testigo de esos momentos y aportando mi manera de mirarlos.

Vamos a conocernos

Contadme qué os gustaría recordar

Si os gusta mi forma de trabajar, podemos hablar de vuestro reportaje y de lo que esperáis de él.

Podéis escribirme o concertar una visita al estudio. Nos conoceremos, veremos las opciones y resolveremos vuestras dudas con calma.

Hablemos de vuestro reportaje

Pendiente de completar

Este enlace forma parte del diseño. Su contenido o sus datos de contacto todavía no están confirmados.